Existe el artista que con cautelosa medida va creando su obra maestra. Busca sutilmente los colores adecuados para que haya una armonía. Fue Dios que con cautela nos eligió, armonizó los sentimientos. Delicadamente comienza la acción: el pintor marcha con su imaginación y nosotros con el amor. Fue pasión entregada en cada pincelada, fue respiro del alma. Cada minuto singular entre los dos, era eterno. Es el pincel su amante es tu voz mi calma. ¡Oh no! la pintura se regó, pero no importa tiene arreglo, pronto ésta será mi obra maestra. Necesita luz para armonizar. Sonrisas que vienen y van, pinceladas, lágrimas, colores, discusiones ¿¡QUE PASA!?. No importa todo lo bueno no se consigue fácil. Vuelve amor... ¡al fin! Encontré la combinación, no hay duda...ésta será la obra maestra. Las manos cansadas de trabajar, mirada flácida al horizonte, esperanza yerta ¿Será ésta la obra maestra?. He entregado todo mi amor.
Verán que el pintor será la envidia, lo llamaran "maestro", desarrollará una técnica que no descifrarán...será un éxito. -"Mira mi vida no hay pareja que se nos compare, somos la combinación perfecta. Ya son 15 años y el pintor no termina, siempre encuentra algo que corregir. Sus manos cansadas, su imaginación fluye muy lentamente. ¡Ya! ¡al fin! El viejo artista terminó su obra, su legado ha concluido, el recuerdo perdurará. La agilidad de sus manos se desgastó ya no puede más, ya no puedo más. Dios tal vez se equivoca existen amores con la combinación perfecta pero no el corazón tan grande para sostenerlo. El gran artista no dejó escrito alguno del cuadro, no quiso que nadie supiera su técnica. Poco a poco su obra cayó al olvido, se borró y quedó el papel solo con pequeñas pinceladas ya gastadas. El artista, la pareja eran pasiones, eran entrega que puede acabar. En el papel donde antes había una gran pintura hoy se deja al descubierto las correcciones de cuando sus manos eran ágiles. El amor acabó, me heriste hoy solo quedan los recuerdos...de cuando fuimos la armonía de Dios. En algún lugar hay un cuadro sin retoque, en algún lugar sus lágrimas se evaporan.
Fue su amor, su vida...
Fue pintura sin retoque...
Dos pasiones hoy convertidas en recuerdos...
POR:
EMELY MAYSONET BENITEZ
2 de febrero de 2007
18 años

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